Estamos ya en fechas frÃas, de familia, de recogimiento, de fiestas, pero yo
no puedo dejar de pensar en unas personas que sin haber hecho nada más que salir a
buscar el pan muy lejos, se encuentran encerradas hoy en unos centros militares que
parecen cárceles de otro tiempo, me refiero entre otros al Centro de Internamiento
de Extranjeros de Las RaÃces, en Tenerife, del que he tenido conocimiento, por lo que
viene saliendo en los medios de comunicación y sobre todo por la especial vinculación
que tengo con las causas humanitarias, que están allà recluidos en muy malas
condiciones, en un viejo cuartel militar ubicado en una zona frÃa y muy lluviosa
en esta época del año, donde los migrantes duermen en tiendas de campaña a la
intemperie, en pleno campo, a expensas de la lluvia, el barro y el frÃo.
También he leÃdo que según la Ley de ExtranjerÃa vigente la medida de
internamiento del inmigrante es una entre tantas de las que se pueden adoptar en
estos casos, la más restrictiva de todas, la única que le priva de libertad aún sin
haber cometido ningún delito. Y sé que según la Memoria de la FiscalÃa General del
Estado 2006, en otros lugares de España a los inmigrantes en condición irregular no
se les encierra como norma, en cambio en Canarias sà se hace casi en el cien por
cien de los casos. Y he podido comprobar que según afirma la jurisprudencia en estos
casos, este tipo de medidas de privación de libertad forman parte del Derecho
penal y procesal administrativo especial, cuya justificación última es prevenir
delitos y perturbaciones del orden público de sujetos peligrosos o sospechosos.
Sabiendo esto he mirado la Orden que regula el funcionamiento de los
centros de internamiento de extranjeros, y he visto que la única función que
cubren es preventiva y cautelar, orientada a garantizar la presencia del extranjero
durante la sustanciación del expediente administrativo y la ejecución de la
medida de expulsión. Me he dado cuenta que esta misma Orden contiene distintos
artÃculos que hablan de los derechos de que deben disponer los internos, entre
ellos el derecho a un estancia en condiciones de habitabilidad e higiene dignas, a la
comunicación con el exterior, a recibir visitas, a disponer de servicios
jurÃdicos, culturales, sanitarios y lúdicos, a que asociaciones y organizaciones
vinculadas a la ayuda e integración de inmigrantes puedan entrar.
En la prensa del dÃa 15 de noviembre informaba la Delegación del Gobierno
que los centros de internamiento de extranjeros de las islas estaban bastante
desocupados: 134 en Barranco Seco, al 79 por ciento de su capacidad;
199 en La Isleta, al 14 por ciento; 478 en El Matorral, al 37 por cierto;
157 en Hoya FrÃa; 227 en Las RaÃces.
Y recuerdo como tanto los europarlamentarios como la organización AmnistÃa
Internacional, después de visitar los centros recomendaron cerrar el de Las RaÃces
una vez pasado el verano por no reunir las condiciones mÃnimas necesarias.
POR TODO LO DICHO, no puedo más que estar profundamente preocupadx por lo
que están pasando estas personas,
-En vista de que los inmigrantes que ingresan en los centros sólo han
cometido una falta administrativa y no cabe por tanto considerarlos como sujetos
peligrosos o sospechosos;
-Puesto que hay otras alternativas a la privación de libertad y asà se
aplica en otros lugares;
-Ya que hay otros centros en las islas mejor acondicionados y ninguno está
saturado;
-A tenor de que ya estamos en invierno y en la zona donde se ubica el
centro de Las RaÃces hace frÃo, llueve mucho y los inmigrantes duermen en tiendas de
campaña a la intemperie;
-Y puesto que también hay recomendaciones claras de otras organizaciones y
polÃticos importantes que no ven bien que el centro en cuestión esté abierto pasado
el verano;
CONSIDERO POR ELLO:
Que es excesiva e injusta la medida que se está imponiendo a los inmigrantes
que ingresan en el centro de internamiento de Las RaÃces, por el simple motivo de
estar ahà en las condiciones actuales, contraviniendo a mi juicio claramente el
principio de proporcionalidad que toda medida que se considere justa debe llevar
aparejado, amén de que no se estén pudiendo aplicar otros derechos a los que los
inmigrantes deben tener acceso según la Orden Ministerial que regula los centros,
Y ENCARECIDAMENTE SOLICITO:
Que compruebe los extremos que le cuento en este escrito e investigue el asunto,
tomando todas las medidas a su alcance para hacer cerrar el centro de Las RaÃces,
velando porque en el futuro se cumplan todos los derechos a los que los migrantes
irregulares deben tener acceso como seres humanos que son.
Aprovechando esta ocasión para presentarle mis sentimientos más distinguidos.
A 10 de diciembre de 2006, en algún lugar del planeta humano,
atentamente le saluda

